El Esqueleto

En su forma general, todas las aves son muy parecidas. Esta constancia en su forma se debe a la necesidad que tienen las aves de poder volar eficazmente. El vuelo es uno de los métodos de locomoción mas útiles, pero también uno de los mas exigentes desde el punto de vista energético, con el fin de convertirlo en lo mas económico posible y en muchas especies para que sea realmente posible, las aves no pueden desviarse del diseño aerodinámico. La forma y el tamaño básico solo han podido ser alterados de forma notable en unas pocas especies, tales como el avestruz y el pingüino.

Es posible encontrar adaptaciones al vuelo en prácticamente todos los aspectos de la anatomía de una ave, la evolución ha hecho que los pájaros sean tan ligeros y tan maniobrables como es posible. Sin embargo, y ya que el vuelo requiere una gran potencia ciertas partes no pudieron ser reducidas, como por ejemplo los músculos de vuelo. Por lo general, la maniobrabílidad se consigue mejor con un cuerpo compacto que presente la mayor parte de su peso cerca del centro de gravedad.

El requisito esencial del vuelo es la ligereza, de ahí que muchos huesos sean huecos y contengan, además unos sacos aéreos, directamente derivados del aparato respiratorio que, al llenarse de aire, contribuyen a aumentar ulteriormente la ligereza. Estos sacos aéreos se encuentran diseminados por todo el cuerpo del pájaro, y sirven como reserva de oxigeno a utilizar durante el vuelo

Para mover eficazmente las alas, son necesarios unos potentes músculos pectorales, de ahí que el esternón de la mayoría de las aves posea la llamada carena que permite el desarrollo de una poderosa musculatura, capaz por si sola de constituir de un 15 a un 25 % del peso total, recuérdese que en el hombre los músculos pectorales no superan el 1 % de su peso total.

EL ESQUELETO

El esqueleto de las aves muestra un cierto número de adaptaciones al vuelo que, de nuevo, pueden ser consideradas quizás como una ayuda para reducir el peso o para hacer que el ave sea los mas compacta y maniobrable posible. Si comparamos a una ave moderna con ARCHAEOPTERYX o incluso con una lagartija, podremos observar los cambios que se han producido en el transcurso de la evolución.

El peso del esqueleto de las aves se ha reducido de varias maneras distintas. Algunas partes han sido reducidas y muchos de los huesos que se conservan han sido considerablemente aligerados. Él esqueleto de una paloma representa tan solo un 4,5 % del peso corporal total del ave. Muchos huesos de las aves son tubos huecos en lugar de ser casi sólidos como los de los mamíferos, la superficie exterior del hueso continua siendo suficientemente amplia para suministrar una fijación adecuada para los músculos, pero su peso está muy reducido. Para impedir que estas finas estructuras se quiebren como una paja. Existen una serie de puntales internos. Las aves de mayor tamaño, como las cigüeñas, tienen los huesos mas ahuecados (Prietimatizados) que las aves pequeñas. Los espacios existentes d entro de estos huesos están llenos de aire y se hallan conectados con el mundo exterior mediante

prolongaciones de los sacos aéreos.

El esqueleto ha sido aligerado también de otras maneras, han desaparecido las mandíbulas y los dientes pesados, así como las colas largas con huesos, el cuerpo ha sido acortado y el número de huesos de las extremidades anteriores y posteriores ha sido reducido.

Otra manera de conseguir una reducción del peso del esqueleto ha consistido en la fusión de numerosos huesos, especialmente de los de la parte inferior de la columna vertebral, gracias a ello se puede prescindir de los ligamentos y los músculos que deberían mantenerlos en posición. El numero de vértebras que se han fusionado varia.

Una mayor rigidez del tórax se ha conseguido gracias a las proyecciones posteriores de las costillas, denominadas procesos unciados, que unen cada costilla a la siguiente. En algunas aves buceadoras, como las alcas, estos procesos uncinados son muy largos y se prolongan por encima de dos costillas. Esto protege al cuerpo contra las elevadas presiones a que esta sometida el ave mientras bucea.

Los huecos directamente asociados con los músculos de vuelo no pueden ser reducidos de tamaño.

El esternón ha de soportar los músculos de vuelo y ha de presentar una gran superficie de inserción.

 

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