Ninfa o Carolina (Nymphicus Hollandicus)

Anilla : 5,5 (N)

La Ninfa o Carolina (Nymphicus Hollandicus) es el miembro más pequeño dentro de la familia de las cacatúas y es una de las aves más populares tanto como mascota como en aviarios. Es el pájaro adecuado, sobre todo para los principiantes en el mantenimiento y cría de psitácidos, porque con ellas se satisfacen todas las necesidades, pues es un pájaro tranquilo, robusto y que cría sin problema, ideal para aquellas personas que están empezando en la avicultura, y también para ser la primera mascota psitácida en la familia, por lo que le hace ser un pájaro en constante demanda.

Desde que conseguí mis dos primeros machos, me he decantado siempre en la cría de esta ave, y disfruto viendo y ayudando a sacar adelante a sus jóvenes ejemplares. Yo resumo en tres todas sus ventajas: no son muy exigentes al no requerir un gran esfuerzo ni unas grandes instalaciones para su reproducción, no hacen mucho ruido (con el consiguiente problema con los vecinos) pues su silbido es agradable, y pueden llegar a ser unas magníficas mascotas si se les atiende con paciencia.

El tamaño estándar de la Ninfa ronda los 30 a 33 cm., aunque hay ejemplares que están llegando a los 35 cm. Aquí incluimos los 5 cm. que puede llegar a medir su cresta y su larga y estrecha cola que puede llegar a tener la mitad del tamaño del pájaro. El peso de una Ninfa podría variar de los 85 a los 125 gr.

No se le puede llegar a calificar como un “pájaro gris”, pues si lo observamos detenidamente podremos comprobar cómo su plumaje está formado por diferentes tonos de gris y negro, con unos reflejos amarillos en el fondo de su color. Presentan también una franja blanca en las alas que puede verse tanto en vuelo como en reposo, aunque hay algunos casos en los que dicha barra aparece con tonos amarillentos.

Los machos presentan la cara, cuello y cresta de color amarillo, con una fina línea blanca separándolo del color gris del resto de la cabeza, y con un colorete naranja en la mejilla. Al final de la cresta se le va oscureciendo hasta llegar a unas puntas grisáceas. El resto del cuerpo presenta una coloración de grises, con la franja blanca en sus alas. Sus ojos son de un color castaño oscuro al igual que sus patas, con el pico, la cera y las uñas grises. La parte inferior de la cola es gris claro.

En la hembra su coloración es más apagada, pues tanto el rostro como la mejilla aparecen de un tono más diluido, más grisáceo. En las plumas de las alas aparecen unas manchas de color blanco, a veces con tonos amarillentos, y un barrado oscuro en la parte inferior de la cola.

Las crías presentan al nacer un fino plumón amarillo y los ojos oscuros, con el pico y la cera rosáceos. Cuando tienen ya todo el plumaje es casi imposible diferenciar a las crías macho de las hembras pues presentan todas un plumaje idéntico al de las hembras adultas, por lo que ambos sexos presentan el barrado en la cola y las tonalidades grisáceas en la cara. Los machos no empiezan a diferenciarse hasta aproximadamente los cuatro o cinco meses de edad, cuando ya se les puede notar que la cara se les está amarilleando y la parte inferior de la cola empieza a perder su barrado para obtener un tono más sólido, y cuando algunos de ellos ya empiezan a silbar.

Todas las Ninfas presentan una especie de polvillo bajo sus plumas que les sirve para mantener su plumaje limpio y en perfecto estado y que les sirve para impermeabilizarlo y presentarlo limpio y en perfecto estado. Es muy útil en las regiones donde se encuentran debido a que es posible que tengan que volar mucha distancia hasta encontrar un lugar donde haya agua.

Su origen se centra en Australia, evitando las zonas costeras, y se llegan a formar colonias en los parques de las ciudades gracias a su gran habilidad de adaptación, pues ellas simplemente necesitan encontrar comida y agua disponible para poder anidar en el lugar.

Al no ser un pájaro muy exigente con su entorno y su nido, el aviario o jaula en la que se les instale no tiene por qué asemejarse a su medio natural en nada. Pueden vivir en colonia, siempre que no se metan demasiados ejemplares en un lugar reducido, y el nido puede ser una simple caja de madera con un poco de hierba o viruta de madera en el fondo, más que nada para que los huevos no rueden por todo el nido.

Crían con facilidad si se les otorgan unas condiciones mínimas de habitabilidad y de alimentación. Aunque hay gente que ha criado a estas aves en jaulas con unas medidas inferiores a las de 1 m. de largo y 50 cm. de ancho y alto, lo ideal para tener a una pareja sería la de otorgar unas medidas de largo y ancho de al menos 1 m² por pájaro, por lo que estaría muy bien una pajarera de 2 m. de largo x 1 de ancho (aquí podría dejarse en 80 cm) por pareja. La altura ya no es tan importante, puesto que no son aves que se dediquen a trepar y lo esencial es que tengan longitud para el vuelo. Una altura adecuada y aceptable podría ser de 1,5 ó 2 m. para una voladera. Es esencial que el pájaro pueda ir de un extremo a otro de la pajarera volando y que no tenga que ir de un palo a otro con un simple salto o, peor aún, trepando por la malla de la jaula ya que es conveniente que al volar no dé con sus alas en los laterales. El ejercicio en las aves es esencial para mantener una buena musculatura que le será imprescindible sobre todo en su época de cría.

Si se mantiene a la Ninfa en una jaula reducida, sería conveniente dejarla suelta en alguna habitación de la casa durante unas dos o tres horas al día para que se ejercitara, para lo que habrá que tener en cuenta puertas abiertas, espejos y ventanas sin cubrir.

Sería más conveniente hacer voladeros que pudieran tener acceso al exterior. La luz solar juega un papel importante en su alimentación, en influye en su actividad y metabolismo. También el ambiente exterior puede ser positivo para tener mas naturalización y menos “estorbo” de la vida humana; todo ello para fomentar la cría y reproducción.

Un nido adecuado es aquel en el que la diagonal del suelo del nido es igual a la longitud de la Ninfa. Los nidos deben ser cerrados con un único agujero de entrada de unos 6 cm. de diámetro, y siempre puesto en una de las esquinas más altas del nido. A unos 10 cm. del agujero de entrada se les puede colocar un posadero para que los padres puedan posarse antes de entrar o para que echen un vistazo dentro del nido y comprueben cómo se encuentran sus crías. Por dentro, es conveniente colocar unos tacos de madera o un trozo de malla para que los padres puedan subir y bajar sin necesidad de lanzarse al suelo del nido y poder así romper algún huevo o aplastar a las crías.

En el suelo echaremos una capa de virutas de madera (no serrín) para que el suelo no sea tan duro y sobre todo para que los huevos no estén rodando cada vez que los padres salen del nido. Otros criadores prefieren poner una capa de turba.

Unas medidas adecuadas serían las de 30 x 20 x 20 tanto en nidos horizontales como en verticales. Yo estoy utilizando nidos verticales (si se les da a elegir, principalmente elegirán los más profundos) de 40 x 25 x 25, aunque en alguna ocasión me han criado con nidos de base 15 x 20.

La caja nido deberá colocarse en la parte alta de la jaula, colgada en uno de los laterales. Hay jaulas que vienen con una ventana en uno de los paneles para tener acceso al nido, que va colgado por fuera, y así no ocupar espacio dentro. Si se coloca en un aviario exterior, deberá ponerse en el refugio o parte protegida, con lo cual las aves serán molestadas lo menos posible, habiendo menos probabilidades de accidentes y las ninfas no se verán tan afectadas por la climatología.

Es conveniente una tapa superior (o lateral, según el nido y las jaulas) para tener control interior; así podremos controlara la pareja, la puesta y sus crías con mayor facilidad.

Cuando nos decidimos a criar con nuestras parejas, debemos tener en cuenta que lo ideal, lo aconsejable, es no empezar antes de que tengan el año de edad, al menos la hembra, pues no está desarrollada completamente y podría darse el caso de que se le quedara algún huevo atascado. Con un macho joven el único problema sería el de no ser todavía fértil, pero eso, salvo raras ocasiones, lo soluciona el tiempo.

En la primera nidada normalmente llegan a poner cuatro huevos, pero a medida que van creciendo pueden llegar a poner hasta ocho. El primer huevo suelen ponerlo a partir del 10º día del inicio del apareamiento mas o menos, y los demás los ponen a intervalos de 48 horas.

Los huevos suelen tener unos 25 mm. de longitud, y la incubación dura unos 20 días contando a partir de la puesta del segundo huevo, que es cuando la hembra empieza a incubarlos. Se puede visionar el interior del huevo a partir del 5º al 7º día para comprobar si es fértil. Hay que tener también en cuenta la humedad del ambiente y el calor, para una correcta incubación y desarrollo de los huevos.

El resto de huevos los va poniendo en días alternos, de ahí que si sacara todas las crías de los 7 u 8 huevos que pusiera en alguna ocasión (podría darse el caso perfectamente) tendríamos un problema, no porque los padres no pudieran alimentarlos a todos, que podría ser el caso, sino porque debido a la diferencia de edad y tamaño entre las primeras y las últimas crías, las mayores podrían aplastar a las recién nacidas. En ese caso yo aconsejaría retirar a las crías mayores para terminar de alimentarlas a mano o colocar a las pequeñas con otra pareja que tenga menos crías y sean de la misma edad. Las Ninfas son grandes padres adoptivos, incluso de otras especies.

Los padres se turnan para la incubación de los huevos o el cuidado de las crías durante sus primeros días de edad, siendo la hembra la que lo hace desde el atardecer hasta el amanecer y el macho durante el resto del tiempo, saliendo sólo a comer algo si fuera necesario. Pero si la temperatura es elevada los padres estarán fuera del nido pues las crías pueden mantenerse perfectamente con el calor del día. A medida que van creciendo las crías, los padres van pasando menos tiempo dentro del nido pues ellas mismas van generando su propio calor.

En ocasiones deberemos sacar los huevos del nido para introducirlos en la incubadora: Primero debemos limpiar e inspeccionar los huevos pro si existe alguna fisura o rotura. Luego hay que asegurarse de que la temperatura de la incubadora ronda los 37,5ºC, y cuenta con un sistema automático de volteo para ir rotando los huevos.

Tras 20 días de incubación se empezará a romper el primer huevo: El polluelo realiza una pequeña incisión para poco a poco irlo rompiendo en dos mitades. Hay veces que dura poco tiempo este proceso, pero en otras ocasiones se alarga más de un día. Lo mejor es no intervenir en este proceso de eclosión, a no ser que se vea claramente que existe un problema y que debemos ayudar a salir al polluelo. De todas formas debemos saber que si un pollo no es capaz de nacer por sí mismo, normalmente se debe a algún problema del pollo, y que rara vez sobreviviría pasados unos días.

Desde el nacimiento, tanto el padre como la madre se encargan de la cría de los pichones y de la incubación postnatal, ya que al principio los pollos deben tener una temperatura alta, aproximadamente de 30ºC. Si es una época cálida y la temperatura exterior es elevada, los padres no pasarán todo el tiempo en el nido, pues las crías pueden mantener el calor del día. A medida que van creciendo las crías, los padres van pasando más tiempo fiera del nido, ya que ellas mismas van generando su calor.

Suele ser el macho el que alimenta a la hembra para que ésta haga lo mismo con las crías y así no tenga que abandonar el nido y pueda seguir cuidando de sus crías.

En los primeros días las crías permanecen tranquilas en sus nidos ante nuestra presencia, pero con varios días de edad empezarán a realizar silbidos, erizarán los cañones de las plumas de la cresta de la cabeza y podrían hacer un movimiento de lado a lado “amenazador”.

Las crías abandonan el nido a los 30 días, ya casi con la apariencia de adulto, y no volverán más a él, pero seguirán siendo alimentadas por el padre mientras la madre comienza una nueva nidada. Las crías salen del nido con un vuelo torpe, por lo que hay que tener cuidado en esta época porque un susto podría acarrear que las crías empezaran el vuelo y, dado el poco control que tienen, se golpearan con cualquier objeto duro o con la pared o malla, pudiéndolas causar heridas o incluso la muerte. Poco a poco irán perfeccionando el vuelo, y unos 20 días después de haber abandonado el nido puede decirse que ya son independientes puesto que, a pesar de que puedan seguir “rogando” al padre que les alimente en alguna ocasión, ya comen por ellas mismas las semillas que les presentemos. No es necesario quitar a las crías de la pajarera puesto que los padres no se mostrarán agresivos con ellos.

Si se va a tomar la decisión de la cría a mano de los polluelos, hay que tener presente que el desarrollo será mas lento que los alimentados por los padres. Nosotros pro tanto tomaremos la responsabilidad de jugar a ser sus “padres”, con esfuerzo y sacrificio. Eso sí, el resultado será magnífico ya que obtendremos unas ninfas sociables acostumbradas a nosotros.

Es mas aconsejable que las ninfas nazcan en los nidos y que a los pocos días sean llevadas a la incubadora, en vez de empezar incubando el propio huevo. Hay que considerar la edad del pollo teniendo presente la fecha de nacimiento, y controlar el peso de entrada para así disponer de las tomas de papilla.

Las crías han de colocarse en recipientes adecuados y acolchados acordes a su tamaño para que tengan una correcta postura. Según van creciendo se les irá cambiando de recipientes a unos más grandes hasta que ya se puedan mantener por sí solas. La temperatura se tendrá que regular según la edad, desde los 36ºC cuando nacen hasta los 25ºC cuando ya se han desarrollado completamente.

En primer lugar hay que disponer de una buena papilla para su correcta alimentación. Hay en el mercado diversas opciones pero hay que considerar la calidad en beneficio de nuestras crías. Las técnicas de la cría a papilla podrán ser a cuchara, la jeringa y la sonda. Principalmente recomiendo la jeringa por tener un contacto mas cercano y directo con los pollos, y ser una alimentación mas pausada. La jeringa se colocará encima de la lengua, por la parte derecha del pico, y habrá que acompasar el ritmo de alimentación con el del movimiento de cabeza, arriba y abajo.

La papilla debe mezclarse con agua, siendo uniforme su mezcla. No debe ser demasiado espesa porque podría haber problemas en el buche: La temperatura de la papilla debe rondar los 38 a 42ºC, ya que mas caliente podría quemar el buche, y mas fría podría hacer que no digiriera bien la alimentación.

En las primeras horas de vida el pollo no necesita comer y basta unas simples gotas de suero. A partir del segundo día se le administrarán unas 6 tomas al día, espaciándolas 2-3 horas. Tras el 10º día pasaremos a 4-5 tomas, con más cantidad. En torno al 20º día le daremos 3 tomas, por la mañana, la tarde y la noche: Después del día 30 pasamos a 2 tomas diarias. Antes de los 2 meses de edad le dejaremos sólo la toma de la noche, y le habremos empezado a suministrar semillas para comenzar el destete, el cual debería haberse producido a los 75-80 días de edad.

Antes del mes de edad ya le podríamos haber suministrado alimento sólido como pienso remojado, fruta blanda como pera o naranja, y semillas germinadas. La ninfa se debe ir acostumbrando a la alimentación sólida para realizar un correcto “destete”. Aunque al principio sólo se habituará a la presencia del alimento sólido, acabará jugando con él y posteriormente comiéndolo. A los 2 meses estará casi alimentándose de alimento sólido.

Se debería llevar un control de sus pesos para controlar que crece de forma adecuada y para ir viendo cuando se le van reduciendo sus tomas diarias. Al principio su desarrollo es rápido y engorda unos gramos al día. Pero al final el peso se va regulando y engorda de forma mas lenta. Puede perder algo de peso al día siguiente de haberle reducido las tomas, e incluso cuando se les termina de destetar.

En una buena alimentación no debe faltar, como base, una variada cantidad de semillas, tanto en seco como en remojado, sobre todo en época de crías. Yo les proporciono tanto la mixtura de canarios como la de periquitos, y les suelo remojar las mazorcas de maíz durante un día para dárselas enteras al día siguiente. Al estar el grano más blando lo podrán aprovechar mejor, pues si se encuentra duro sólo probarán la punta blanquecina.

Podremos tenerles una gran variedad de verduras y fruta, aunque habrá pájaros que se decanten más por un tipo que por otro, por lo que es bueno írselo alternando. Sobre todo en verano y en época de cría es cuando más lo consumen, en especial lechuga, acelga, espinaca, apio,..., o fruta como la manzana o la granada. Desde luego, cuanto mayor variedad mejor, aunque no hay que obsesionarse con que prueben de todo pues hay pájaros que no comerán de un tipo mientras que otros lo devorarán.

También es importante conseguirles hierbas del campo para que ellas puedan comer las diversas semillas y flores que se encuentran entre ellas. Además, como ave australiana que es, les proporciono ramitas de eucalipto con sus semillas, que devoran en el momento, y que les sirve de entretenimiento pues se pasan tiempo mordisqueando sus hojas y las ramitas.

El proporcionarles pan es una buena forma de complementar su alimentación. Hay gente que lo aprovecha para administrarles algún complemento vitamínico puesto que remojan pan duro en una solución de agua con el complemento vitamínico y una vez empapado se lo dejan por espacio de unas horas en la jaula o pajarera. A las pocas horas habría que retirárselo porque el pan húmedo se estropea rápidamente, sobre todo en épocas de calor. Si no se tiene el tiempo suficiente para poder retirárselo a tiempo, es aconsejable espolvorear las vitaminas sobre las semillas.

Yo particularmente no utilizo estos complementos pues soy partidario de que con una alimentación lo más variada posible no les hace falta. Además, he descubierto, más bien comprobado, que la fructosa puede dar el vigor necesario a nuestras aves y mantener el plumaje brillante, por lo que se la administro junto a la pasta de cría. Además, junto a las semillas les espolvoreo levadura de cerveza, un complemento ideal al contener vitaminas del grupo B.

A parte, es fundamental el calcio y los minerales que puedan dárseles, sobre todo a las hembras antes y durante la época de cría, a través de los bloques de calcio y minerales o con la jibia. Además, los bloques de minerales les mantendrá las uñas y los picos con su tamaño adecuado. Se les puede administrar también el grit, que les servirá también para poder “triturar” las semillas, aunque para eso yo les tengo siempre arena de río. A pesar de eso, ellas prefieren ir desgranando los muros de mi pajarera.

Se les puede aportar en la alimentación un 10% en pipas de girasol, sobre todo en invierno si están en el exterior, o en época de cría. Si la Ninfa no hace mucho ejercicio al cabo del día, habrá que suprimir la ración de pipa al mínimo pues se volvería obesa. Si tienen espacio suficiente para poder hacer mucho ejercicio, el aporte de pipas podrá aumentar.

Además de todos estos alimentos, no hay que olvidar los piensos elaborados para loros existentes en el mercado. UN buen pienso de buena calidad puede constituir una parte de su dieta, junto con los alimentos “naturales” antes mencionados.

La Ninfa es ideal para aquellos criadores que quieran aprender, desarrollar y mejorar el linaje de sus aves, pues a parte de la larga lista de mutaciones que hay actualmente, podría pasarse el resto de su vida mejorándolas e incluso, por qué no, agregando alguna nueva. Pero a pesar de todas estas intenciones, nunca hay que olvidar que la Ninfa común es esencial para el mantenimiento en nuestro aviario de ejemplares robustos y de buen tamaño, juntando cada ciertas generaciones a las crías con ejemplares comunes, que darán de nuevo vigor y fuerza a nuestros pájaros, y así mantener en la medida de lo posible las características del ejemplar salvaje.

Para eso, desde que se adquiere el primer ejemplar hay que documentar en todo lo posible los datos que tengamos de ellos, de su alimentación, del número de nidadas, etc..., creando una base de datos que nos ayudará a seguir una línea de cría y poder mantener los ideales y las medidas estándar. Esta base de datos puede constar de:

· Datos históricos: Edad, procedencia…

· Datos anatómicos: medida, peso, variedad de color…

· Datos de mantenimiento: alimentación, problemas de salud…

· Datos de cría: emparejamientos, números de nidadas, número de crías…

Esta seriedad a la hora de llevar apuntes y listas sobre nuestros ejemplares nos ayudará a tener éxito en la cría, tanto en el número de pollos como en la calidad de los mismos. Criaremos ejemplares de buena calidad y óptima salud, obteniendo la variedad de colores según convengamos.

Así evitaremos que la Ninfa llegue a tener un futuro como el de su "primo" el periquito australiano, que con tantos cruces sin control a lo largo de los años ha llevado a que los periquitos actuales en cautividad no tengan nada que ver en fuerza, vigor y tamaño con su hermano salvaje.

Como hemos dicho antes, hay que llevar un control mediante la anotación de los datos de cada animal, para que al lograr criar sus propias crías pueda informar al comprador de la carga genética de los pájaros. ¿O no le gustaría a usted que al comprar sus primeros ejemplares para la reproducción supiera con certeza los datos genéticos de cada uno de ellos? Puede que al principio sea complicado que usted sepa esta información dado que no hay muchos criadores que lleven una buena base de datos de los ejemplares que tienen, sus cruces y sus genes. Por eso, lo ideal sería acudir a criadores que sí nos puedan proporcionar estos datos sin dudarlo, y que sus ejemplares tengan un buen tamaño y fuerza. Así empezaremos con buen pie. Evidentemente habrá que "rascarse" un poco más el bolsillo, pero a la larga valdrá la pena porque se habrá ganado tiempo al saber con qué base genética se cuenta, y porque sabremos que habrá garantías de que porten los genes que efectivamente nos están dando.

Las mutaciones sobre las que hay que hablar son las que afectan a su plumaje, y son las que originan ejemplares de diferentes colores. Por tanto, estas mutaciones afectan a componentes que dan lugar a la coloración, en especial al pigmento melanina y al pigmento carotenoide.

Pigmento melanina: da lugar a los colores oscuros en las plumas, pico y patas.

Pigmento carotenoide: da lugar a los colores brillantes en (amarillos, naranjas y blancos) en plumas, patas y pico.

Las mutaciones por tanto son alteraciones de origen genético en estos pigmentos (nacen con ello): esas alteraciones se refieren a que la información genética es diferente a la que se considera normal en cada especie. Y al afectar a los genes, se heredan de padres a hijos. S epueden diferenciar las ninfas respecto a su colorido:

Gris (o Común): Se habla del color gris como el habitual de su especie, pues es el color mayoritario en los ejemplares silvestres, y es primordial en todo su cuerpo. Sería la descripción inicial que hemos hecho de los ejemplares.

Arlequín (o Manchada): el color de esta variedad es una combinación del gris común con el amarillo. Es una mutación que afecta a la cantidad de melanina, que se reduce en determinadas partes del cuerpo, dejando unas manchas amarillas de diferentes formas y tamaños.

Perlada (o Moteada): El color gris común se encuentra salpicado de motas regulares de color amarillo o blanco. Aquí la mutación también se da por reducción de la melanina en ciertas partes del cuerpo.

Canela (o Cinnamon o Isabela): El color gris se aclara hasta convertirse en un color canela. Aquí la melanina altera su color pasando del gris o negro al marrón.

Fallow: También el gris se aclara pasando a marrón, alterándose así la melanina, pero queda un marrón mas claro que la Canela. Además, los ojos los tienen rojos.

Amarilla: El color característico de esta mutación es el amarillo. Total ausencia de melanina en el plumaje, pero permanece en pico y patas.

Lutina: Al igual que la Amarilla, pierde la melanina, per también ocurre en pico y patas, y sus ojos se vuelven rojos. Como conserva los colores rojizos (carotenoides) las mejillas siguen anaranjadas, así como algunos detalles de igual color en plumaje.

Carablanca: El color es una mezcla del gris y el blanco. Se puede decir que es una copia en blanco y negro del ancestral. La melanina sigue presente, de ahí que mantenga las zonas grises del plumaje, pero existe una ausencia del carotenoide dando lugar al color blanco donde antes era amarillo o naranja.

Albina: Predomina en todo el cuerpo el color blanco por falta de melanina y carotenoide. Los ojos los presenta rojos. En realidad no es un ejemplar albino, sino una mezcla de una lutina con una carablanca.

A pesar de ser todas estas las mas “comunes”, no podemos olvidarnos de otras nuevas mutaciones como son la Plateada (o Silver), Caramarilla, “Espangle”, CaraPastel, …

Las crías que nacen de una pareja de ninfas heredan genes de su padre y de su madre. El nuevo organismo está formado por una combinación de la misma cantidad de genes del padre que de la madre. Por ejemplo, si la especie está formada por 100 genes, 50 provienen del padre y 50 de la madre. Estos e debe a que cada célula sexual de los padres (espermatozoide en los machos y óvulo en las hembras) tenía 50 genes. Y de la unión de estas células se obtiene otra con 100 genes que da lugar al crecimiento celular correspondiente.

Por eso, ya viene impreso en los genes cómo será un ejemplar de ninfa, ya que los genes recibido de los padres serán los que lo forman como organismo en su totalidad. Simplificando, la ninfa tiene un gen que hace que tenga dos pulmones para respirar, otro gen que hace que se forme el pico curvo y otro gen da lugar al color del plumaje.

En realidad para cada característica de su organismo, cada ninfa no tiene un gen sino dos genes (uno de su padre y otro de su madre). Siguiendo con el anterior ejemplo, este organismo no tendría 100 genes sino 50 pares de genes. Por tanto, ¿qué color se manifiesta al final en una ninfa si tiene un gen de su padre y otro de su madre? Pues todo dependerá de las situaciones que se den: sin son iguales los genes (tienen la misma información para crear el mismo color), o si son genes diferentes (tienen la información para crear diferentes colores). En este caso se pueden mezclar los colores y prevalecerá uno de los dos, siendo un gen dominante porque, por decirlo de otra manera, “tiene mas poder” que el otro gen.

Pero al igual que las crías tienen 50 pares de genes, los padres tienen también 50 pares de genes que provienen de sus propios padres (o abuelos de la cría): El padre posee dos genes para el color, uno del abuelo paterno y otro de la abuela paterna de la cría.; y lo mismo la madre, que tendrá un gen del abuelo materno y otro de la abuela materna. Por tanto, una cría tendrá sólo dos genes de los cuatro genes de sus abuelos.

Para concluir, una cría de ninfa que se origina del cruce de una pareja tiene cuatro probabilidades para el color de su plumaje, en base a los datos genéticos de los padres y que éstos pueden trasmitir a sus crías, pudiéndose dar 4 cruces de genes diferentes. Todo depende de qué gen, de los 2 que tienen, le transmite cada padre.

Por tanto debemos considerar que una ninfa ha recibido 2 genes (1 gen de cada uno de sus padres) para la formación del color del plumaje y cuerpo. Y esos dos genes podrán ser iguales o distintos. Para ello se utiliza la siguiente terminología:

Homozigótico: La ninfa tiene dos genes iguales (recibe el mismo gen de cada uno de sus padres) y se exterioriza en el color de su plumaje.

Heterozigótico: La ninfa tiene dos genes diferentes (recibe genes diferentes de cada uno de sus padres), por lo que sólo manifiesta un color en el plumaje (el de la mutación dominante) o a veces una mezcla de ambos. El gen oculto (o portado) sí puede ser transmitido a sus crías.

Cuando la información genética de un óvulo fecundado ha cambiado espontáneamente por un error de copia en la trasnmisión de los genes de una célula a otra, se dice que hay mutación. Esta alteración genética da lugar a un individuo más o menos diferente del común de la especie. En la mayoría de los casos, las mutaciones provocan la muerte del embrión o la cría. Pensemos que una mutación puede ser que una ninfa se forme sin pulmones o sin alas, pero otras dan lugar a mutaciones que sí permiten que la cría pueda vivir.

Las mutaciones exitosas se han dado en el cambio del color del plumaje. En principio esta mutación no afecta a ningún órgano vital y por tanto es normal que vivan las crías nacidas y puedan desarrollarse. Pero estos e debe a que estas mutaciones se han extendido en la avicultura y pueden criar fácilmente ya que los cuidados son máximos, tienen la alimentación a libre disposición y no ay depredadores. Es por tanto normal que sobrevivan estas mutaciones en cautividad a pesar de la diferente coloración del plumaje.

Pero, ¿qué sucede en su medio natural? ¿Podría sobrevivir una ninfa normal que ha sufrido una mutación en el color de su plumaje? Habría que decir que no sería fácil porque al ser diferente nos son bien aceptadas en la colonia o grupo, y porque atraerían a los depredadores con el consiguiente peligro para los demás miembros del grupo.

Hay que tener presente que las mutaciones de las ninfas se han conservado y expandido por todos los rincones del mundo gracias a la avicultura y a su fácil adaptación a la cautividad. La mayoría de las variaciones de color se documentaron a mitad del siglo XX, y esas primeras ninfas mutadas han tenido crías a las que al pasarles su información genética se les ha transmitido los genes alterados que daban lugar a la coloración del plumaje. Así es como ha habido descendientes con la coloración del plumaje alterada por una mutación genética.

Una vez que ya tenemos los ejemplares para la cría, y suponiendo que sabemos la carga genética de cada uno de ellos, debemos saber qué queremos esperar de nuestra cría, puesto que haciendo determinados cruces tendremos unos resultados genéticos diferentes a los de otros cruces. Para eso es esencial tener, al menos, unas nociones básicas de cómo actúan los genes en los diferentes cruces. Hay que tener presente que podemos cruzar una ninfa normal con una mutada, dos mutadas con la misma mutación o dos con diferentes mutaciones.

Los resultados dependen de qué clase de mutación sea la que tienen los padres, que gen transmiten a sus crías, que padre es quien tiene determinada mutación (si el padre o la madre) y qué sexo tiene la cría en cuestión. Para explicarlo veremos los tres tipos de mutación:

Mutaciones Ligadas al Sexo:Lutina, Perlada, Cinnamon (Canela), Platino, Cara-Amarilla. Lo esencial de este tipo de herencia es que depende de los genes ubicados en los cromosomas sexuales (XX en machos, XY en hembras). Las crías macho manifestarán el gen mutado sólo si lo heredan del padre o la madre, mientras que las crías hembras, con un gen ya manifiestan la mutación, o sea, el color del plumaje asociado al gen del padre (nunca hay por tanto hembras portadoras).

Mutaciones Recesivas: Manchado, Fallow, Plata, Cara-Blanca, Oliva, Cara-Pastel. Lo esencial de este tipo de herencia es que para que se den ejemplares de estas mutaciones, tanto la madre como el padre deben llevar el gen, ya sea visual o portándolo. Si uno de los dos no lo lleva, las crías sólo podrán ser portadoras del gen recesivo.

Dominantes:Gris Común, Spangle. Lo esencial de este tipo de herencia es que las crías que salgan serán de este color por encima de las demás. Si se junta una mutación dominante con otra no dominante, prevalecerá la dominante sobre la otra y las crías serán del color de la mutación dominante. Hay que aclarar que el gris común no es una mutación sino el gen dominante por naturaleza.